Palabras que nunca se dicen.
Palabras que se contradicen.
Palabras que sueñan.
Palabras que desean.
Palabras que odian.
Palabras que aman.

Simplemente, palabras.


"Aroma del café recién molido; sonido del mar en las mañanas; páginas de un libro entre mis dedos; olor a tierra mojada; una tarde lluviosa; sonrisa de un niño; miradas profundas; tablas de un escenario; silencios que anidan en el tiempo".

Parados en el infierno

Querés que hable de mí yo, quién,
de quién se habla cuando hablan de mi yo.
Nuestro mundo tecnológico y moderno.
Ideas manchadas de sangre,
ornamentos de fuego de ciudades de occidente.
Reglamentos incumplidos masacran un pueblo.
Niños rodeados de muerte en su jardín,
bombas humanas traicionan la paz,
cuerpos desparramados sin libertad.
El eje del mal pintado en una pared,
la humanidad entera escondida por la opresión
Peraltona acusa a la muerte de haragana
y Miseria la desafía.
Mi ser entero grita, nadie escucha.
Nadie escucha, Nadie escucha.
Si no existiera la huesuda la hubiéramos inventado.
Pero ya lo dijo Peralta:
“Mientras hay vida hay esperanza.”

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