Palabras que nunca se dicen.
Palabras que se contradicen.
Palabras que sueñan.
Palabras que desean.
Palabras que odian.
Palabras que aman.

Simplemente, palabras.


"Aroma del café recién molido; sonido del mar en las mañanas; páginas de un libro entre mis dedos; olor a tierra mojada; una tarde lluviosa; sonrisa de un niño; miradas profundas; tablas de un escenario; silencios que anidan en el tiempo".

La Locura




Palabras que solo entreveran más la mente
Una mente que pulula pensamientos que no logran ponerse de acuerdo
Viajes en distancias cortas que chocan con recuerdos
Frases que deambulan frenéticamente rompiendo sueños
Sueños que viven paralizados por ideas que se desvanecen al instante
Instantes que se crean para perderse nuevamente
Perderse…
Ese punto en el espacio de nuestro interior que enloquece
Locuras paralelas que logran encontrarse en ese torbellino
Un torbellino que empieza y no para, que acelera el pulso
Un pulso que crea historias imposibles de elevarlas
Tormento de oscuridades descontroladas
Descontroles que aprietan el corazón
Un corazón cansado que no quiere seguir la lucha
Una lucha sin rumbo, una lucha sin lucha
Muerte de metas, muerte de fuerzas interiores
Muerte de la fe en uno mismo
Perderse… simplemente, perderse…


Voces a la deriva

1er. Premio en Poesía - Grupo Erato 2013 

Siento la pesada forma del lápiz entre mis dedos
Que no logra sujetar las letras al papiro.

Hoy la velocidad del viento posa en mi rostro
y arrastra mis imágenes como un huracán.

Mis pensamientos se salpican en el aire,
desvaneciéndose por caminos inciertos.

El aroma de la tierra

¡Del campo a la ciudad!



Un día, me dijo el Patrón: - Perica, ya es hora que conozcas la ciudá. Mi hermana necesita una muchacha pa´l aseo, así que mañana bien temprano agarrás tus trapos, y te vas pa la estación.
Menuda sorpresa me llevé al bajar del tren. ¡Cuánta gente! Autos por tuitos los lugares, casi no se pódia caminar.
Nadie me fue a esperar, no sabía pa donde arrancar.
Don Prudencio escribió en un pedazo de papel, el nombre de la calle donde vivía su hermana: “Ave-nida de laas A-me-ricas mil-cien bis”. ¿Americas? ¿Dónde sería eso pué? Quise preguntarle a dos o

Madera Mojada


Ese olorcito a madera mojada en el despertar de las mañanas, era lo que me enloquecía de placer en ese pequeño lugar aislado de los ruidos de la ciudad, pero pleno de sonidos de la naturaleza. No puedo, ni quiero, quitar de mi memoria, la música que componía la lluvia sobre el techo de la cabaña en las noches de otoño. Tierra húmeda. Hojas secas. Olas embravecidas. Viento cómplice de un escenario perfecto que compone el poema más hermoso para ser escrito. Afrodisíaco espectáculo que acompañó mi vida luego de una tormenta…

Naranjo

Mmm… ese perfume tan delicioso… Está grabado en mi memoria… ¡Sí, viene de la granja de mis abuelos! La primera quincena de nuestras vacaciones comenzaba con un viaje por el campo. ¡No se imaginan cuánto amaba ese lugar! El color de la hierba impregnaba el paisaje, y en medio de ese espectáculo las traviesas flores de Abuelita jugaban con el viento. Los animales holgazaneaban a voluntad. Pero sobretodo, las verduras y las frutas, componían el cuadro más destacado de ese entorno veraniego.
Mi mejor amigo era el Naranjo, ahora lo puedo afirmar. No logro precisar con

El mediodía del Viajante


Tú, viajante de aguas profundas, que emprendes tu retorno en este día intenso de calor: continúa.
Llegaste a tus extensas llanuras, que se desparraman con armonía, y se reflejan en tu mirada transparente para colmar tu espíritu de plena vida.
Mantenemos el fuego encendido hasta que ardan las brasas de tu esperado almuerzo. Sabemos con que pasión, aunque con dolor, enfrentas tu destino.
Limones frescos mezclados con melones,

Parados en el infierno

Querés que hable de mí yo, quién,
de quién se habla cuando hablan de mi yo.
Nuestro mundo tecnológico y moderno.
Ideas manchadas de sangre,
ornamentos de fuego de ciudades de occidente.
Reglamentos incumplidos masacran un pueblo.
Niños rodeados de muerte en su jardín,
bombas humanas traicionan la paz,
cuerpos desparramados sin libertad.
El eje del mal pintado en una pared,