Palabras que nunca se dicen.
Palabras que se contradicen.
Palabras que sueñan.
Palabras que desean.
Palabras que odian.
Palabras que aman.

Simplemente, palabras.


"Aroma del café recién molido; sonido del mar en las mañanas; páginas de un libro entre mis dedos; olor a tierra mojada; una tarde lluviosa; sonrisa de un niño; miradas profundas; tablas de un escenario; silencios que anidan en el tiempo".

Madera Mojada


Ese olorcito a madera mojada en el despertar de las mañanas, era lo que me enloquecía de placer en ese pequeño lugar aislado de los ruidos de la ciudad, pero pleno de sonidos de la naturaleza. No puedo, ni quiero, quitar de mi memoria, la música que componía la lluvia sobre el techo de la cabaña en las noches de otoño. Tierra húmeda. Hojas secas. Olas embravecidas. Viento cómplice de un escenario perfecto que compone el poema más hermoso para ser escrito. Afrodisíaco espectáculo que acompañó mi vida luego de una tormenta…
-Pá, ¿no podés cambiar la radio?
-M’hija, es un ratito, ya termina.
-Pero pá, hace rato me dijiste lo mismo. Estoy aburrida.
-Es lo mejor que vas a escuchar. Esa música que te gusta a vos, no es música. Solo gritan y golpean hasta que te da dolor de cabeza.
-¡Es que veo a Gardel hasta en la sopa! Cuando no es en Clarín es en el Cinco. ¡Hace más de cuarenta años que lo escuchás y no te sabés ni la letra de una canción!
-¡Es que Gardel cada día canta mejor, hijita! Ja, ja, ja.

Era difícil disfrutar a mi papá. Él y mamá peleaban siempre, y era la excusa perfecta para que desaparezca de mi vida por extensos períodos. Nos conocimos poco. Nos extrañamos mucho. Sus pensamientos cerrados a lo nuevo y mi testarudez, se convirtieron en escudos de separación. No creo haber conocido a personas tan parecidas como nosotros dos.
-Voy a comprar cigarros, vuelvo enseguida.
-¿Te fumaste las diez cajas que compraste el jueves? Papá, el médico dijo…
-Ah, el médico dijo, el médico dijo…
-¡Sí! El médico dijo.

Los domingos era el día del padre. Así lo dispuso el juez. A las siete de la tarde me tenía que devolver con mamá. Las horas se hacían muy cortas. Estar con él era como vivir en otro mundo, en otra época. Su casa tenía otros olores, otros colores, otros silencios… A pesar de nuestras diferencias, yo admiraba su temple. Solía quedarme varios minutos observándolo mientras dormitaba luego de almorzar. Me preguntaba una y mil veces: ¿por qué?
-¡Viste papa, como están creciendo las rosas!
-Si, mi amor, crecen como vos. Para que me recuerdes siempre que las veas.
-Para que te recuerde cuándo, ¿por qué?
-Algún día, cuando ya no esté.
-Ah, papi, vos vas a estar siempre.

Sus caricias olían a cigarrillos, pero eran cálidas y hermosas. Siempre lo rezongaba por el desorden de su ropero. Guardaba montones de toallas, camisas y calzoncillos nuevos, sin uso. Decía que siempre, había que tener reservas.
-Dale, andá al cuarto que te llevo café.
-No demores que está por empezar Cantinflas.
-Ya sé, por eso digo. Vos prendé la tele y acostate que ya voy.
-M’hija, ¿hacés unos manicitos para acompañar el café?
-Un día de estos vas a explotar papá, ¡recién terminaste de almorzar!
Dale, andá que ya voy con todo pá.

Todo el picante existente en la tierra lo consumía mi papá. Sí. Decía: “es para acompañar”. Y la mayor parte del banquete estaba compuesto por pikles, morrones al vinagre, aceitunas y cebollas crudas (cortadas en cuatro gajos, como si fuera una fruta). Por supuesto que no podía faltar ¡la bendita pimienta! Y la previa: un vasito de whisky, recomendado por el médico, y una picadita (quesos, papitas, salamines, etc, etc.).
-Ese pantalón me gusta, tenés que vestirte como una señorita.
-Sabés que si me comprás eso no lo voy a usar. Vas a gastar al cuete, porque sale de la tienda y va derechito al ropero y ahí se queda.
-Pero mi amor, no podés estar siempre de jeans. La presencia es muy importante. Entramos, te lo probás, y si no te gusta, nos vamos.
-No te creo nada, siempre te salís con la tuya. Dale, me lo pruebo.
-Ah, ¿ves? ¡Te queda pintado! Lo llevamos.
-¡Yo sabía!
-¿A crédito o al contado, señor?
-¡Yo compro todo al contado! Supongo que me va a hacer una rebajita, quién compra al contado hoy en día.

Y una vez más, la distancia… y una vez más, el reencuentro. Y adiós adolescencia, bienvenida juventud. Y adiós juventud, mal venida madurez. ¿Cuándo es suficiente la vida? ¿Quién dijo que el sufrimiento debe ser el maestro que nos enseñe a cambiar de perspectiva? La realidad golpea fuerte y nunca es esperada.
¡Murió papá! ¿Murió papá? Murió papá…
Mi corazón se arruga de dolor. Hoy desperté en un nuevo camino. Ya no hay retorno. Ya no más reencuentros. No más rezongos. Te extraño, papi. ¡Te quiero, Papá!
(escrito el 05/ 05/ 2008)

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Wooooaaaoo...
Diferente a los demás que escriben pensé en la relación de mi hijo con su papá luego de nuestro divorcio, el disfruta algo parecido a lo que tu disfrutaste con el tuyo, así que igual me lleno de nostalgia y ternura... por otra parte debe haber sido grandioso esos momentos que atesoras, mi padre murió yo tenia 5 años te podrás imaginar tengo muy vagos recursos, siempre sentí un gran agujero negro por eso...
intenso realmente intenso de lagrimas y todos, que en paz descanse tu papi
saluditos
"Compartir el conocimiento es una acción de seres inteligentes, que han comprendido que el conocimiento es un valor que crece en la medida que se comparte"

Yanecita

Anónimo dijo...

Que forma tan bella y artística de expresar tu amor hacia tu padre.
Al leerte pude experimentar la nostalgia del olor de una casa, de las noches en que escuchaba música en la radio de mi infancia y de esos instantes íntimos con gente de mi vida.
"La realidad golpea fuerte y nunca es esperada"; es tan cierto.... pero afortunadamente también la realidad nos deja recuerdos tan concretos como el de saber que hemos sido amados y amamos.
saluditos

Anónimo dijo...

Moira, hermoso relato. Yo tampoco cuento con la dicha de tener mi padre vivo, pero lo mejor que me quedó de él son los grandes momentos que pasamos.
El texto que escribiste es bello, tienes mucho talento y se deja ver en la forma de "contar" los sucesos cotidianos, probablemente porque no es ficción sino producto del amor por tu padre. Felicidades.
Frank

Anónimo dijo...

Hola Teatrera, "Mi corazón se arruga de dolor." También el mío, de emoción, al leer tu escrito. Hace rato no comentaba en este tipo de escritos, (a veces se peca por interpretar sentimientos y se corre el riesgo de ser regañado) pero hoy no puedo dejar pasar esto tan bello sin un comentario. No sé en qué categoría literaria se ubica, pero sé que es un homenaje a los sentimientos artísticamente expresados. Es una pieza finamente tejida, cada palabra en su lugar, en su momento. Tu padre estará orgulloso donde quiera que se encuentre.
Felicitaciones y gracias por obsequiarnos tu talento.
Besos
CARIAS

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Gracias Moira por compartir tan bello "poema en prosa" porque lo veo como un poema.
Dice mi Maestro que uno siempre ve en los demás, lo que uno es. Y ¿qué padre no es cómplice de su hija?. El tiempo no es tan importante como la calidad de ese tiempo, dicen por ahí.
Bello homenaje a tu padre, al fin y al cabo es tu padre, sin él no existirías.
Ese: "Mi corazón se arruga de dolor. Hoy desperté en un nuevo camino. Ya no hay retorno. Ya no más reencuentros. No más rezongos." me suena a que definitivamente cerraste un capítulo mas en tu vida. De todo corazón te acompaño en ello.
Un abracito calientico especial para ti, con mucho amor.
Eduardo

Anónimo dijo...

Canto de amor

He leído tu escrito con todo detalle, disfrutando y degustando cada palabra y por supuesto el sentimiento que aflora. Me llama poderosamente la atención la manera como compactas en tan poco espacio una vivencia de tanto tiempo niñez, adolescencia y madurez sin perder el hilo conductor y la emoción final que te hace un nudo en la garganta. Gracias por compartir una pieza tan bonita y valiosa.
__________________________________________MR.

Anónimo dijo...

Hermoso!!!

La razón porque nuestros padres están por encima de todo, un gran tesoro tenerlos, una riqueza enorme velar por ellos, como ellos lo hicieron cuando éramos niñas, me encanto tu escrito, esta muy bien desplegado, como vas retratando cada situación, saludos!!!

Jorge

Anónimo dijo...

Que honesto y que sentido.

Me sentí en tus zapatos Teatrera. He tenido hasta el día de hoy la bendición de contar con la compañía de mis padres, pero gozo, en especial con mi padre, de la misma complicidad que tuviste. Es que no hay como los padres y el hogar, especialmente cuando la vida no nos resulta como queremos. Después de leerte, tomo el teléfono y llamo a mis viejos para saludarlos.
Un abrazo.

Moira dijo...

Los comentarios siguientes son de mis compañeros de el Club Literario, que hoy está inaccesible, pero retornando por el facebook gracias a una socia.
Gracias a todos por estar.
Un beso enorme.
Moira

Anónimo dijo...

Es realmente maravilloso.con una forma de descripción madura, sencilla y fresca que lleva a querer mas, y un poco mas!Mis mas sinceras felicitaciones a su autora,a quien auguro muchos éxitos n solo por su talento, sino por la sensibilidad y calidad humana expresada en este relato que se "puede sentir y oler"...SALUD!!!

MARIELA dijo...

AL LEER ME TRAJO EL RECUERDO DE M VIEJO, CON POCAS PALBRA TRASMISTIS,UN SENTIMIENTO QUE LLEGA AL ALMA GRACIAS POR COMPARTIR
MARIELA