Palabras que nunca se dicen.
Palabras que se contradicen.
Palabras que sueñan.
Palabras que desean.
Palabras que odian.
Palabras que aman.

Simplemente, palabras.


"Aroma del café recién molido; sonido del mar en las mañanas; páginas de un libro entre mis dedos; olor a tierra mojada; una tarde lluviosa; sonrisa de un niño; miradas profundas; tablas de un escenario; silencios que anidan en el tiempo".

El mediodía del Viajante


Tú, viajante de aguas profundas, que emprendes tu retorno en este día intenso de calor: continúa.
Llegaste a tus extensas llanuras, que se desparraman con armonía, y se reflejan en tu mirada transparente para colmar tu espíritu de plena vida.
Mantenemos el fuego encendido hasta que ardan las brasas de tu esperado almuerzo. Sabemos con que pasión, aunque con dolor, enfrentas tu destino.
Limones frescos mezclados con melones,
conformaron la esencia de ese mediodía que llegó a su esplendor.
Manchas moradas se descubrieron en tu piel. Los rostros ya no ocultaron sus tristezas e impotencias.
Alzaron los telones de la muerte donde descansan tus cenizas.
Solo el olor de la madera invade ahora el encuentro familiar; donde tu presencia se hace leña para recordarte.
El vestido de novia de tu madre, se percibe a través de las cortinas de tu cuarto dónde esperaba tu prometida para consagrar tu amor.
Aroma penetrante de frescos frutos, nace de ese árbol dónde reposabas en las tardecitas de verano.
Nostalgia de tu forma, de tu risa, invade de melancolía este nuevo mediodía.

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